Yo no soy creativo

Esto es lo que responden la mayoría de personas cuando les piden si son creativos. Si esto fuera así, no habría tal efervescencia de novedades e ideas en nuestra sociedad. Y es que todas las personas somos creativas, como hacemos las cosas de una determinada manera y partiendo de nuestro punto de vista, subjetivo y único. Es importante asumir que todos somos capaces de ser creativos, y lo tenemos que asumir para aportar valor añadido al trabajo que hacemos.

Es cierto que a priori hay profesiones y trabajos que permiten desarrollar más la creatividad que otros. Pero la realidad es que en todas y cada una de ellas, incluso en las que de entrada tienen un margen mínimo de creatividad, hay grietas, momentos y espacios para la creación. Tenemos un buen ejemplo en el mundo de las finanzas. O no ha sido ingeniería financiera con creatividad los espectáculos continuos a los que hemos asistido en los últimos tiempos de crisis económica?

La creatividad será, de hecho, uno de los ejes fundamentales del nuevo paradigma económico que debe nacer a raíz la sacudida del actual modelo, que ha desembocado en una crisis mundial larga, una gran depresión en muchos diferentes niveles. Las empresas con estructuras fijas, poco flexibles y liderazgos paternalistas se funden y se fundirán. Y progresivamente veremos cómo nacen estructuras flexibles, donde todos los miembros aportan su creatividad y proactividad, y son capaces de contribuir sin tener que esperar el estímulo-respuesta.

Por eso nos ha parecido interesante recoger en esta entrada los cinco manifiestos de la creatividad que todos deberíamos convertir en nuestros libros de cabecera y que han sido recopilados por el portal BrainPickings. Manifiestos que nos recuerdan las palabras de Picasso ( «Todos los niños son artistas, el problema es cómo seguir siéndolo cuando nos convertimos en adultos»), nos animan a «aceptar que todo es un borrador y que no hay fase de edición «o romper con todo (si no te gusta algo, cámbiala). Y lo más importante: nos animan a aceptar el fracaso como vehículo de aprendizaje. «El fracaso cuenta como algo hecho. Comete errores «, podemos leer en The Cult of Done Manifesto.