Saber comunicar: ¿rasgo genético o virtud adquirida?

Hoy en el diario Expansión encontramos una opinión más a favor de la idea de que comunicar bien, ser emprendedor y tener creatividad son virtudes que se pueden adquirir y perfeccionar, y que no necesariamente tienen que ser innatas. Sólo hace falta una gran dosis de ganas, mezclada con dedicación, esfuerzo y trabajo. Artur Zanón recoge la opinión de Ramón Cortés, formador en habilidades de comunicación de las empresas y colaborador de ESADE, en el artículo «Oportunidades que se escapan por una mala comunicación».

Cortés está convencido de que podemos aprender a comunicar bien y plantea cinco ámbitos a trabajar para mejorar en este sentido. Primero, ser sintéticos y transmitir un mensaje único; segundo, sin dejar de lado la racionalidad, dar un punto de emotividad en nuestro mensaje; tercero, utilizar un lenguaje claro y aparcar las palabras técnicas; cuarto, dar mucha importancia al lenguaje corporal; y quinto, ser persuasivo, convencer en lugar de imponer.

Oportunidades que se escapan por una mala comunicación