Optimizar recursos y mejorar la productividad con el social business

Integrar las redes sociales a las rutinas diarias ha sido tan sencillo para millones y millones de personas en todo el mundo, que para muchos levantarse y consultar el Facebook, o llegar al trabajo y twittear es un hábito tan cotidiano y natural como lavarse los dientes o tomarse el café del desayuno. Pero las redes son fluctuantes, y más allá de los que ya han extremaunción el Facebook o han centrado todas las atenciones en nuevas propuestas como Pinterest (cuando todavía no está claro si esta red será un mero divertimento o tendrá un futuro brillante), hay quien les da otra vuelta de tuerca y liga su futuro a utilidades única y puramente funcionales y empresariales.

Es el caso de la cada vez más conocida Yammer, una red social para empresas que se desarrolla en un entorno seguro y privado para cada una de las empresas usuarias. Ésta, y las muchas otras redes similares ya existentes, ofrecen prestaciones como puestos de trabajo en línea para personas trabajadoras, seguimiento continuo de proyectos, compartición de documentos, conexión a servicios y aplicaciones externas, sincronización con dispositivos móviles e incluso, en algunos casos, apertura a clientes y proveedores. Es decir, una optimización de muchas rutinas de trabajo que pasa por conectar los trabajadores a una red con una interfaz que es un juego de niños para aquellos que ya están curtidos al Facbook o en Twitter.

Y que el futuro de las redes sociales puede muy probablemente pasar por este giro empresarial no lo dicen cuatro iluminados. Microsoft ya ha comprado Yammer, y prevé integrarla como componente social en su herramienta de colaboración SharePoint. Muchos de sus competidores también han integrado redes similares, que han salido como setas los últimos tiempos, incluida la catalana Zyncro, que a principios de este 2012 ya tenía 500 clientes corporativos y 100.000 de finales. De hecho, se augura que el llamado mercado del social business crecerá exponencialmente en los próximos años, con un incremento previsto del 42,4% del 2011 al 2016. Así pues, fue de los primeros en remover las cerezas puede dar una ventaja sustancial a todos aquellos que ya han entrado de lleno.

Que este enfoque de la empresa 2.0 quede en un bluf o se convierta en una rutina tan o más arraigada que consultar las últimas noticias del día vía tweets dependerá de muchas variables, que pasan por la integración con las grandes corrientes de software empresarial como ERP o CMR y para hacerlas rentables económicamente, pero también por la acogida que hagan los directivos y, la utilidad que los encuentren las personas trabajadoras. Mientras entrar en Facebook en la empresa aún es considerado para muchos sinónimo de pérdida de productividad (o de hacer un mini break sin apartar la vista de la pantalla), hacer lo mismo en una red de empresa puede convertirse, al contrario, en la mejor manera de ser más productivos, de ahorrar tiempo y agilizar rutinas.