La paradoja 2.0. Conectarse para desconectar

Hoy nos preguntábamos a Dívik que hacemos cada una de nosotros para desconectar del trabajo, en nuestro tiempo libre. Que si leer, que si hacer deporte, que si estar con los niños, que si cocinar, que si pasear, que si comprar … La lista de posibles estrategias de desconexión nos alargaba hasta el infinito a medida que nos acudían amigos y conocidos que se entregan a la pintura o la escultura, la jardinería, la pesca, el macramé o el punto de cruz. Contra gustos …

Y en medio de este amalgama de estrategias hemos encontrado un punto en común: el hecho de que las redes sociales, Internet, el ordenador y el smartphone, han acaparado buena parte de nuestro tiempo de relajación. Hasta hace poco, un cocinero podía desconectar yendo en moto, un taxista se podía dedicar a la literatura amateur y un periodista podía hacía tartas y cupcakes para vehicular su estrés. Y ahora … pues los tres siguen haciendo lo mismo pero, cuando se sientan en el sofá terminada la jornada, han encontrado otra fórmula común, ampliamente compartida pero de dudosa efectividad: conectarse para desconectar. Y no deja de ser una paradoja.

Entrar en Facebook, twittear sobre el programa que estamos viendo, buscar información en la red, pinejar lo que hemos encontrado en Pinterest, leer artículos y compartirlos, chatear … Lo que a los que trabajamos pegados a un ordenador nos hace esclavos durante la jornada laboral es el mismo que, de noche, nos permite desconectar. Hemos unificado las herramientas de trabajo y las herramientas de ocio, y hemos hecho de esta fusión nuestro nuevo modo de vida, que hemos interiorizado con una rapidez y facilidad vertiginosas.

Ariadnna Huffington, la fundadora de The Huffington Post, decía hace unos días en una entrevista en La Contra de La Vanguardia que «antes de hiperconectado, hay que aprender a desconectar». La cuestión es si hemos llegado al punto en que, para ello, las vías de escape tradicionales han dejado de ser las únicas efectivas. Desconectamos de verdad conectándonos al smartphone y el ordenador? O hiperconectado seleccionados para desconectar termina dejándonos más conectados que antes pero con la sensación ilusoria que hemos pasado un rato aislados del mundo que nos rodea?